Una espectacular villa de diseño ultramoderno, inmersa en el verde de la ciudad de Bucarest. Distribuida en cuatro niveles, la residencia se distingue por un juego de intensos contrastes cromáticos, donde geometrías y líneas definen con fuerza tanto el exterior como el interior.
La arquitectura se ve acentuada por un elegante revestimiento en madera que armoniza perfectamente con el contexto, en un ejercicio de volumen limpio que no renuncia a su impronta personal de estilo y carácter.
El diseño de la villa encarna una fusión de lujo, confort y funcionalidad. La residencia ofrece amplios espacios, elementos personalizados y una integración fluida entre interior y exterior.
La arquitecta basó su proyecto en varios elementos fundamentales que definen la concepción de la villa, aportando atractivo y funcionalidad a su carácter distintivo:
Distribución amplia: la residencia se caracteriza por planos generosos, que ofrecen un gran espacio para vivir, recibir invitados y relajarse. El diseño abierto con techos altos crea una sensación de grandeza y fluidez entre los ambientes.
Integración interior-exterior: una conexión perfecta entre los espacios interiores y exteriores. Grandes ventanales, puertas de vidrio y terrazas abiertas permiten un flujo ininterrumpido, reforzando el vínculo con la naturaleza.
Materiales lujosos: el uso de materiales de alta calidad como mármol, maderas nobles y piedra natural aporta elegancia y sofisticación. Estos elementos no solo realzan la estética, sino que garantizan durabilidad y longevidad.
Elementos personalizados: los espacios incluyen detalles a medida adaptados al estilo de vida y preferencias del propietario, creando una experiencia residencial única.
Paisajismo y jardines: los espacios exteriores, cuidadosamente diseñados —jardines, patios y suelos personalizados—, forman parte integral del concepto de la villa. Estos rincones ofrecen retiros serenos y enriquecen la belleza global de la propiedad.





